Como parte de su política de hostilidad y de sus campañas de
propaganda para tratar de desacreditar la imagen de la Revolución,
en 1982 el Gobierno de Ronald Reagan incorporó injustamente a Cuba
en la lista anual del Departamento de Estado sobre los "Estados
patrocinadores del terrorismo internacional", mucho antes de que se
produjera el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York.
La inclusión de Cuba en ese listado conllevó la aplicación de
nuevas sanciones económicas, incluyendo el congelamiento de
transacciones financieras, prohibiciones de transferencias de
tecnología y medidas restrictivas y de aislamiento contra el país y
sus ciudadanos. Estas sanciones se sumaron a las ya draconianas
medidas impuestas por el bloqueo económico, comercial y financiero
decretado desde inicios de la Revolución.
Cada año, el Gobierno de los Estados Unidos ha mantenido a Cuba
en esa lista, para lo cual ha utilizado diversos pretextos, todos
insostenibles y sin poder presentar la menor evidencia de
participación de nuestro país en acto terrorista alguno.
El 30 de abril de 2009, la administración de Obama ratificó la
absurda presencia de Cuba en esta lista, reiterando que "el gobierno
cubano continúa brindando refugio seguro a varios terroristas", que
"miembros de ETA, las FARC y el ELN permanecieron en Cuba en 2008" y
que "continúa permitiendo que algunos fugitivos de EE.UU. vivan
legalmente en Cuba", lo que fue rechazado enérgicamente por el
Ministro de Relaciones Exteriores y motivó una reflexión del
compañero Fidel emplazando a Estados Unidos a discutir sobre el
tema.
Cuba ha hecho públicos en el pasado suficientes elementos que
demuestran la falsedad y el carácter manipulador de estos pretextos,
tal como se reflejó exhaustivamente en la Declaración del Ministerio
de Relaciones Exteriores, "Cuba no tiene nada que ocultar ni nada de
que avergonzarse", emitida el 2 de mayo de 2003.
La presencia no gestionada por Cuba de varios miembros de la
organización vasca ETA que estaban exilados, se originó en una
solicitud de los gobiernos concernidos en el tema, con los que se
alcanzó un acuerdo, hace más de un cuarto de siglo, mediante el cual
viajaron a Cuba un pequeño grupo de militantes de esa organización.
Cuba estableció la regla estricta de que cualquiera de los miembros
del grupo aceptado que saliera del país, no podría volver a entrar a
territorio cubano.
Los miembros de ETA residentes en Cuba nunca han utilizado
nuestro territorio para actividades de esa organización contra
España ni contra ningún otro país. Cuba ha cumplido escrupulosamente
con el espíritu de aquel acuerdo. El tema de la presencia de
miembros de la ETA en Cuba es un asunto de índole bilateral, sobre
el cual se han mantenido contactos con el gobierno de España. El
Gobierno de los Estados Unidos no tiene derecho, ni autoridad, para
inmiscuirse en estos asuntos, que en lo absoluto lo involucran, ni
mucho menos afectan su seguridad nacional, como tampoco afectan la
seguridad de ningún otro Estado.
En lo que respecta a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de
Colombia, como se conoce, tanto el gobierno colombiano como estas
fuerzas guerrilleras coincidieron en solicitar a Cuba, en su
momento, su participación en el proceso de paz. En ese marco, Cuba
ha sido parte del Grupo de Países Facilitadores del diálogo y del
Grupo de Países Amigos para las Conversaciones de Paz, y ha servido
de sede de varias rondas de negociaciones.
La postura transparente y la ayuda del gobierno cubano al proceso
de paz han sido reconocidas públicamente, no solo por las FARC y el
ELN, sino por la ONU y el propio gobierno colombiano.
En relación con la presencia en Cuba de fugitivos de la justicia
de los Estados Unidos, vale reiterar que en nuestro territorio jamás
han encontrado amparo, ni residen terroristas de ningún país. Cuba
ha ofrecido legítimamente protección y asilo político a algunos
luchadores por los derechos civiles norteamericanos.
También residen en Cuba otros ciudadanos norteamericanos que
cometieron delitos, sobre todo de secuestros de aviones, a quienes
se juzgó y sancionó con severidad y, tras cumplir sus sentencias,
solicitaron permanecer en el país. Fue el gobierno de Cuba quien
adoptó las medidas pertinentes que pusieron fin definitivamente, en
los años del gobierno de Carter, a los secuestros de aviones, un
flagelo que se originó en los propios Estados Unidos.
Por el contrario, ha sido el Gobierno de los Estados Unidos el
que ha recibido en su territorio, desde el triunfo de la Revolución,
a centenares de delincuentes, asesinos y terroristas, ignorando las
solicitudes formales de devolución presentadas por el Gobierno de
Cuba en cada caso, al amparo de Acuerdos de Extradición entonces
vigentes. Muchos de estos individuos aún se pasean libre y
tranquilamente por las calles de ese país, incluso tras haber estado
implicados en nuevos actos terroristas contra ciudadanos e intereses
de los Estados Unidos, Cuba y otras naciones. El caso más conocido y
atroz es el de la voladura de un avión de pasajeros de Cubana de
Aviación, el 6 de octubre de 1976, que causó 73 muertes y constituyó
el primer acto terrorista contra una aeronave civil, en pleno vuelo,
en el Hemisferio Occidental. Sus autores, Orlando Bosch Ávila y Luis
Posada Carriles han vivido y aún residen impunemente en Miami, el
primero, gracias al perdón presidencial de George H. Bush y, el
segundo, en espera de un prolongado juicio por mentir y obstruir la
justicia en un proceso migratorio y no por los cargos de terrorismo
internacional que merece.
Algunas de estas verdades no han podido ser desconocidas por esos
mismos informes del Departamento de Estado que designan a Cuba como
"Estado patrocinador del terrorismo".
Cuba rechaza, por ilegítimo, el mecanismo mediante el cual el
Gobierno de los Estados Unidos se arroga el derecho a certificar la
conducta de otras naciones en materia de terrorismo y a emitir
listas discriminatorias y selectivas, con fines políticos, mientras
asume una posición de doble rasero al no juzgar y permitir que sigan
en libertad los responsables confesos de horrendos actos terroristas
contra Cuba.
Como muestra de ello, nuestros Cinco Héroes, Gerardo, Fernando,
Ramón, Antonio y René, cumplen arbitrarias e injustas condenas en
cárceles norteamericanas por proteger a Cuba, de cuyos hijos 3 478
murieron y 2 099 quedaron mutilados por acciones terroristas; y
también por defender la integridad de ciudadanos de los Estados
Unidos y otros países.
Cuba siempre ha tenido un desempeño ejemplar en la lucha contra
el terrorismo:
-Cuba condena todos los actos de terrorismo, en todas sus formas
y manifestaciones.
-El territorio de Cuba nunca ha sido utilizado ni se utilizará
jamás para organizar, financiar o ejecutar actos terroristas contra
ningún país, incluyendo los Estados Unidos.
-Cuba es Estado Parte de los 13 convenios internacionales
existentes en materia de terrorismo y cumple estrictamente las
obligaciones emanadas de las resoluciones 1267, 1373 y 1540 del
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en esta esfera.
-Cuba no posee, ni tiene intención de poseer, armas de exterminio
en masa de ningún tipo y cumple sus obligaciones en virtud de los
instrumentos internacionales que ha suscrito en materia de armas
nucleares, químicas y biológicas.
-La Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba
aprobó, el 20 de diciembre de 2001, la Ley 93 "Contra actos de
terrorismo", la cual tipificó todos los actos de terrorismo
internacional como delitos graves y estableció penas muy severas.
-Cuba ha adoptado, además, medidas para prevenir y reprimir todo
acto de terrorismo y todas las actividades relacionadas con estos,
incluida la financiación del terrorismo. Asimismo, ha incrementado
la vigilancia de las fronteras y ha fomentado medidas para impedir
el tráfico de armas e intensificar la cooperación judicial con otros
países, para lo cual ha firmado 35 acuerdos en materia de asistencia
jurídica y ha manifestado reiteradamente su disposición permanente
de cooperar con todos los Estados en esta esfera.
-En este espíritu, Cuba ha cooperado, incluso activamente, con el
Gobierno de los Estados Unidos. En tres ocasiones (noviembre de
2001, diciembre de 2001 y marzo de 2002), Cuba propuso a las
autoridades norteamericanas un proyecto de Programa de cooperación
bilateral para combatir el terrorismo, y en julio de 2009, Cuba
reiteró su disposición a cooperar en esta esfera.
-En varias ocasiones, las autoridades cubanas han hecho conocer
al Gobierno de los Estados Unidos, su disposición a intercambiar
información sobre planes de atentados y acciones terroristas
dirigidas contra objetivos en cualquiera de los dos países. Es
igualmente conocido que, en 1984, Cuba alertó sobre un plan de
atentado contra el presidente Ronald Reagan que condujo a la
neutralización de los involucrados por parte de las autoridades
norteamericanas. En 1998, se le trasladó a la Administración de
William Clinton información sobre planes de hacer estallar bombas en
aviones de líneas aéreas cubanas o de otros países que viajaban a
Cuba.
-Asimismo las autoridades cubanas han entregado al gobierno de
los Estados Unidos abundante información sobre actos terroristas
cometidos contra Cuba. En 1997, 1998, 2005 y 2006, Cuba entregó al
FBI cuantiosas evidencias sobre las explosiones con bombas en varios
centros turísticos cubanos, dándole incluso acceso a los autores de
esos hechos, detenidos en Cuba, y a testigos.
-No debe olvidarse, además, que Cuba fue uno de los primeros
países que condenó públicamente los criminales ataques terroristas
del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos, trasladó su
disposición a brindar asistencia médica y humanitaria a las
víctimas, y ofreció de inmediato abrir su espacio aéreo y sus
aeropuertos para recibir a los aviones de pasajeros con destino a
territorio norteamericano. A pesar de los numerosos actos
terroristas procedentes de territorio norteamericano contra Cuba,
nuestro país ha mantenido una conducta intachable y limpia, en
relación con cualquier hecho que pueda afectar a los ciudadanos
norteamericanos, porque Cuba es una nación que se rige por
principios políticos y normas éticas.
El gobierno cubano, con toda su moral y dignidad, condena la
inclusión arbitraria de Cuba en la lista de 14 países cuyos
ciudadanos serán sometidos a nuevas medidas restrictivas por
decisión del Gobierno de los Estados Unidos.
El gobierno cubano demanda también la inmediata exclusión de Cuba
de la lista de "Estados patrocinadores del terrorismo
internacional", por constituir una designación injusta, arbitraria y
políticamente motivada, que contradice la conducta ejemplar de
nuestro país en el enfrentamiento al terrorismo y pone en tela de
juicio la seriedad de los Estados Unidos en la lucha contra este
flagelo.
Asimismo, insta al gobierno de los Estados Unidos a que, como
expresión de compromiso con la lucha antiterrorista, actúe con
firmeza y sin dobles raseros contra quienes desde el territorio
norteamericano han perpetrado actos terroristas contra Cuba; y a que
libere a los Cinco Héroes antiterroristas cubanos injustamente
encarcelados en ese país.
La Habana, 7 de enero del 2010
Ministerio de Relaciones
Exteriores